
HOMBRE DE POCA PALABRA
Alfonso Díez —vamos a llamarlo 'novio de la duquesa de Alba'— pasará a la Historia como la persona que, con menos palabras, ha sido más elocuente. Esta semana abrió la boca y lo único que soltó fue: "Ninguno". Se preguntarán ¿Con eso es suficiente? Pues sí, porque dictaminó que la duquesa no sufre desórdenes mentales y puede tomar sus propias decisiones.
Al día siguiente los hijos de Cayetana de Alba enviaron un comunicado en el que aseguraban que no pensaban "incapacitar a su madre". Y ahí estamos viviendo una tensión informativa que no conoce descanso, porque a pesar de que la duquesa ha dicho que "no hay boda", después de la primera salida oficial con el señor Díez todo es posible.
Quienes conocen a Alfonso Díez desde antes de su salto al estrellato se sorprenden por el hermetismo que mantiene con su entorno para no dar pistas de sus verdaderos deseos. Un testigo vio como a su llegada a Sevilla y ante el aluvión de fotógrafos puso cara de póquer, pero se echó a reír en cuanto se sintió a salvo de miradas indiscretas en el coche que fue a recogerlo.
Alfonso Díez —vamos a llamarlo 'novio de la duquesa de Alba'— pasará a la Historia como la persona que, con menos palabras, ha sido más elocuente. Esta semana abrió la boca y lo único que soltó fue: "Ninguno". Se preguntarán ¿Con eso es suficiente? Pues sí, porque dictaminó que la duquesa no sufre desórdenes mentales y puede tomar sus propias decisiones.
Al día siguiente los hijos de Cayetana de Alba enviaron un comunicado en el que aseguraban que no pensaban "incapacitar a su madre". Y ahí estamos viviendo una tensión informativa que no conoce descanso, porque a pesar de que la duquesa ha dicho que "no hay boda", después de la primera salida oficial con el señor Díez todo es posible.
Quienes conocen a Alfonso Díez desde antes de su salto al estrellato se sorprenden por el hermetismo que mantiene con su entorno para no dar pistas de sus verdaderos deseos. Un testigo vio como a su llegada a Sevilla y ante el aluvión de fotógrafos puso cara de póquer, pero se echó a reír en cuanto se sintió a salvo de miradas indiscretas en el coche que fue a recogerlo.

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